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Lúa Marthin, golosa ratita en la Fiesta de las Vírgenes

Ayer durante la víspera de la verbena de Santa Úrsula, o “Día de las Vírgenes” decidí salir y dar un pequeño paseo por el campo. Llevaba muchos días encerrada para protegerme del virus y necesitaba respirar aire puro. El paisaje, el silencio y el aire tan limpio que respiré durante mi excursión me hicieron coger muchas fuerzas para seguir creando cositas cuquis para vosotros. De hecho os puedo anticipar que cuando llevaba mi pequeño termo en la mano mientras paseaba, pensé en por qué no hacer una mochila que sea práctica para esos paseos durante el atardecer que a tantos nos gustan. ¡Dicho y hecho! Ya tenéis algunas mochilas disponibles en la tienda online.

Lo que yo no recordaba era que ayer se celebraba la tradicional fiesta mallorquina conocida como “Fiesta de las Vírgenes” o “Dia de les Verges” en mallorquín. El 21 de octubre de cada año se celebra este festivo en Mallorca, aunque es la noche anterior cuando es tradición que los chicos vayan bajo el balcón de sus amadas a cantar serenatas y a entregarles claveles. A cambio, estos son invitados por la chica a comer buñuelos (aquí podéis ver lo que son).

Vayamos al grano. Ayer varios ratoncitos acudieron a mi ventana para cantarme serenatas – ahí ya me di cuenta del día que era – ¡Me quedé muy sorprendida por la cantidad de ratoncitos que quieren pretenderme! No me lo esperaba. Eso sí, ninguno de los que acudió a mi balcón me gustaba (o eso les hice creer a ellos). ¡En realidad no había preparado nada, porque este año se me había ido de la cabeza! Pero bueno, después de reirnos un rato, cuando se fueron, me entró ese antojito tan característico de las ratitas golosas, y ¡cómo no! me puse manos a la obra.

Al cabo de una hora tenía una bandeja enorme de buñuelos enfriándose sobre la mesa.

Al final, puse el clavel más bonito que me habían regalado en un jarrón con agua sobre la mesa, y así me sirvió para decorar mi casa (me encanta decorar con flores frescas), y no os puedo transmitir lo ricos que me quedaron los bueñuelos. ¿Creéis que dejé alguno para mañana o por si los chicos acudían otra vez a mi balcón? Pues no jaja ¡No quedó ni uno!

Fue una noche muy bonita, porque ¡no me lo esperaba para nada! De fondo, hasta altas horas de la madrugada se siguieron escuchando a algunos de los jóvenes cantando serenatas a sus enamoradas. Son tradiciones que no deberíamos dejar que se perdieran…

¡Feliz Día de las Vírgenes!
Lúa Marthin

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Nada me hace más feliz que ver a la gente compartir mis cositas. Imagíname en mi cuevecita dando saltos y cantando, ¡así estoy!

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